
Carlos Olson, el pasado te persigue
Hay quienes creen que basta con cambiar de cargo para borrar la historia, que después de haber sido funcionario, diputado, senador suplente y ahora aspirante a la Presidencia Municipal de Chihuahua, los ciudadanos olvidarán de dónde vienen y al lado de quién construyeron su carrera.
Carlos Olson podrá cambiar de discurso, pero no puede cambiar su negro historial.
Fue Subsecretario de Gobierno de Javier Corral, uno de los sexenios más cuestionados y más divisivos que ha vivido Chihuahua en los Ăşltimos años, no fue un crĂtico interno ni un funcionario que levantara la voz, fue parte del equipo, defendiĂł sus decisiones, promoviĂł sus proyectos y acompañó un gobierno que muchos chihuahuenses hoy preferirĂan dejar atrás.
Entre esos proyectos estuvo la reforma electoral impulsada desde Palacio de Gobierno, una iniciativa presentada como la gran modernizaciĂłn democrática y que terminĂł convertida en un ejemplo de cĂłmo construir reformas alejadas de la realidad polĂtica del estado. Carlos Olson no llegĂł despuĂ©s, estuvo ahĂ cuando se promovĂa y se defendĂa.
Su cercanĂa con Gustavo Madero tampoco fue algo menor, fue su senador suplente y formĂł parte de ese mismo grupo polĂtico que durante años concentrĂł el poder y marcĂł el rumbo de Chihuahua. Hoy algunos pretenden presentar esa etapa como si hubiera sido un accidente en su carrera, cuando en realidad fue la plataforma que les permitiĂł crecer polĂticamente.
Ahora la historia parece querer repetirse, después de ser funcionario, diputado y senador suplente, Carlos Olson aspira a convertirse en alcalde de Chihuahua. Tiene todo el derecho de buscar el cargo, lo que no tiene derecho es a pedir que los ciudadanos hagan de cuenta que su pasado nunca existió.
Quienes hoy buscan gobernar la capital deben explicar por quĂ© los chihuahuenses tendrĂan que confiar en quienes fueron parte de un proyecto polĂtico que dejĂł una profunda polarizaciĂłn y cuyo recuerdo sigue siendo rechazado por amplios sectores de la sociedad.
La complicidad funde, las fotografĂas te persiguen, las decisiones pesan, las lealtades pasan factura y, por más que algunos quieran reinventarse cada tres años, el pasado no prescribe. Los ciudadanos tienen derecho a recordar quiĂ©nes estuvieron al lado del poder cuando se tomaban las decisiones que hoy muchos prefieren olvidar.
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El PAN, el negocio sin letrero
Hace unos dĂas alguien me hizo una comparaciĂłn que, entre más la pienso, más sentido tiene.
ImagĂnese a un empresario que ya rentĂł un local en la mejor esquina de la ciudad, ya paga la renta mes con mes, ya contratĂł empleados, instalĂł la lĂnea telefĂłnica, la luz, el internet y hasta mandĂł hacer el anuncio luminoso. Lo Ăşnico que no ha decidido… es quĂ© negocio va a poner.
Un dĂa dice que será restaurante, al siguiente, que mejor una ferreterĂa, despuĂ©s piensa en una neverĂa y , mientras Ă©l sigue dudando, el dinero se le va por la coladera, los empleados comienzan a desesperarse y los clientes potenciales terminan buscando otra opciĂłn.
Cualquiera dirĂa que ese empresario no está administrando un negocio. Está administrando la incertidumbre y administrando para perder.
Algo parecido parece estar ocurriendo en el PAN de Chihuahua con la candidatura a la Presidencia Municipal.
Opciones hay de sobra, excelentes, buenas, regulares, malas y hasta pésimas, según quién haga la evaluación, lo que no hay es una decisión.
Mientras el reloj polĂtico avanza, los aspirantes siguen en campaña ruidosa camuflada, recorriendo colonias, cuidando formas, sonriendo para la foto y tratando de adivinar quĂ© pasa realmente detrás de la cortina, ese es el problema, cuando las decisiones tardan demasiado, el vacĂo empieza a llenarse de rumores.
Los acuerdos se ponen en duda, las promesas pierden valor y las amistades comienzan a enfriarse y, entre quienes levantaron la mano hace meses ya no hay solamente paciencia; también hay molestia, mucha molestia.
No es ningún secreto que varios de los llamados “pre, pre, pre candidatos” empiezan a mostrar señales de cansancio, algunos sienten que las reglas cambiaron a mitad del juego, otros, aseguran que nunca han visto una sola encuesta que justifique el rumbo que está tomando la decisión, y si las hubo, la pregunta inevitable es: ¿por qué tanto misterio?
Una encuesta que nadie conoce termina pareciendo más un argumento de ocasiĂłn que una herramienta para decidir y lo entendemos, la polĂtica tambiĂ©n tiene tiempos, pero quien los deja pasar, termina pagando intereses.
Cada semana de indecisiĂłn desgasta al partido, alimenta especulaciones, lastima relaciones internas y abre espacios para que otros aprovechen la confusiĂłn.
Tal vez en el PAN sepan perfectamente quién será su candidato y solamente estén esperando el momento indicado para anunciarlo. Puede ser.
Pero también existe la otra posibilidad, que sigan buscando una respuesta que debieron tener desde hace meses.
Un negocio puede sobrevivir unas semanas sin abrir sus puertas, una candidatura que vive demasiado tiempo en suspenso, difĂcilmente llega fortalecida al dĂa de la inauguraciĂłn.
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Mi amigo el Gobernador
Tal vez usted todavĂa no se ha dado cuenta, pero muy probablemente hoy tenga como amigo al prĂłximo gobernador o gobernadora, quizá su compadre resulte ser el prĂłximo presidente municipal, o esa persona que le manda mensajes, le da “me gusta” a todas sus publicaciones y hasta le pregunta cĂłmo está, termine siendo diputado local o federal.
¡Qué privilegio!
De repente, usted se convierte en una persona importantĂsima, le contestan los mensajes en minutos, lo saludan de abrazo, se toman la selfie, lo invitan al cafĂ©, al desayuno, a la carne asada y hasta le hablan por su nombre, aunque hace apenas unos meses ni sabĂan que existĂa.
Es la magia de las campañas.
Durante ese breve periodo todos somos indispensables, todos contamos, todos somos “amigos”, “hermanos”, “compadres” y “parte del proyecto”. El ciudadano deja de ser ciudadano para convertirse en un voto con nombre y apellido.
El problema llega cuando se guardan las urnas.
AhĂ, como por arte de magia, muchos vuelven a desaparecer, el telĂ©fono deja de contestarse, el abrazo y el saludo de mano quedan atrás, los mensajes se quedan en visto y aquella amistad que parecĂa inquebrantable termina archivada junto con los espectaculares, las lonas y los jingles de campaña.
Usted vuelve a ser lo que siempre fue, un ciudadano más… hasta la siguiente elección.
Por eso, desde hoy infĂłrmese, pregunte, compare, pero sobre todo desconfĂe de las sonrisas repentinas y de los abrazos de temporada.
Y si le regalan una gorra, una camiseta, una torta, un refresco o cualquier otro detalle, agárrelo, al final también salió de los impuestos que usted paga.
Pero, por favor, no cometa el error de creer que con eso naciĂł una amistad eterna, las campañas duran unos meses y la memoria del ciudadano deberĂa durar mucho más.

