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18 de agosto 2026
9:56 am

PAN 201: NO LES DISPAREN… SE CAEN SOLOS

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PAN 201: NO LES DISPAREN… SE CAEN SOLOS

Cuenta la historia que, durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses recibieron una peculiar orden al ver llegar a los aviones mexicanos del Escuadrón 201:

“¡A esos no les disparen… son mexicanos, se caen solos!”

Nunca se comprobó que fuera cierto, pero el chiste sobrevivió a la guerra.

Y algo parecido podrían estar pensando hoy en Morena cuando voltean a ver la batalla interna del PAN por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua.

¿Para qué dispararles si existe la posibilidad de que se caigan solos?

Mientras Morena tiene enfrente una elección complicada en la capital, en Acción Nacional parecen empeñados en convertir la sucesión municipal en una pista de aterrizaje llena de obstáculos colocados por ellos mismos.

Por un lado, Rafa Loera, quien acaba de lanzar una larga y dura advertencia sobre lo que considera señales de un posible dedazo. Su argumento central, el PAN nació precisamente combatiendo las decisiones tomadas desde el poder para después pedirle a la militancia que simplemente las ratificara.

Loera incluso desempolva a Manuel Gómez Morín para recordar aquello de que no puede haber democracia cuando primero se decide al candidato y después se organiza el procedimiento para legitimarlo.

Del otro lado está César Jáuregui.

Y Jáuregui no está pidiendo que le regalen nada, está diciendo algo mucho más sencillo, mídannos…Reglas claras, apertura, militancia, ciudadanos y mediciones para saber quién tiene realmente las mejores condiciones para competir y ganar.

Hasta ahí uno podría pensar que Acción Nacional está viviendo una competencia interna normal, el problema es que luego aparece Gil Loya diciendo prácticamente que Santiago de la Peña va por la Presidencia Municipal.

Y después aparece la gobernadora Maru Campos levantándole el brazo a Santiago, hablando de un solo equipo junto con Marco Bonilla y enviando una fotografía política que, se quiera o no, tiene interpretación.

Sobre todo porque apenas semanas antes la propia gobernadora había dicho que no intervendría en la definición de la candidatura, pues hacerlo sería algo así como darle “el beso del diablo” a cualquiera de los aspirantes.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Cambió de opinión Maru o estamos interpretando mal la fotografía, porque si no hay candidato definido, no debería parecer que lo hay.

Y si ya lo hay, entonces habría que preguntarse para qué siguen recorriendo colonias, buscando militantes, levantando la mano y gastando suela los demás, aquí, es donde el PAN comienza a volar peligrosamente cerca de aquella vieja anécdota del Escuadrón 201.

Porque Morena ni siquiera necesita intervenir, puede quedarse sentado, guardar municiones, preparar sus estrategias y observar tranquilamente cómo sus adversarios discuten entre ellos sobre quién tiene la bendición, quién tiene la estructura, quién tiene las encuestas y quién tiene la mano levantada.

Mientras tanto, la famosa encuesta que desde hace meses se ha mencionado como mecanismo para conocer quién está realmente mejor posicionado, nomás no aterriza, y precisamente ahí está la salida, si el PAN quiere evitar un aterrizaje forzoso, necesita hacer algo extraordinariamente sencillo: medir.

Una encuesta seria, transparente, con metodología conocida y condiciones iguales para todos, que midan a Santiago de la Peña, que  midan a César Jáuregui y que midan a Rafa Loera, a Manque, a Alfredo, a Jorge, al Cabrito y a Carlos.

Vamos, que midan a todos los que realmente estén en condiciones de competir y que ya se hayan registrado. 

Después, que gane el mejor posicionado, así de sencillo.

Una encuesta no solamente serviría para elegir candidato. Serviría para darle legitimidad, si Santiago gana claramente la medición, nadie podrá decir que llegó únicamente porque alguien le levantó la mano.

Si gana Jáuregui, tendrá números para respaldarlo.

Si gana Loera, exactamente lo mismo.

Y si gana cualquier otro, que todos se formen detrás de él.

Entonces sí podría hablarse de unidad, porque la unidad verdadera no consiste en pedirle a todos que se suban al avión que alguien más decidió pilotear, consiste en acordar primero las reglas, competir y después volar juntos.

El PAN todavía está a tiempo.

Tiene gobierno estatal, gobierna la capital y posee cuadros políticos competitivos, pero justamente por eso sería absurdo poner en riesgo una elección estratégica por una sucesión mal procesada.

Y seguramente en Morena lo saben, por eso quizá estén guardando sus estrategias para después, dentados cómodamente, viendo hacia el cielo y recordando aquella famosa historia:

“No les disparen…”

A ver si resulta que, rumbo al 2027, se caen solos.

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