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Lo que brilla son las amenazas que, al final, sí se cumplen… ¡Aguas!, que si se cortan las líneas telefónicas que no estén registradas, ¡no fue puro cuento, es real!
Lo que hueles es preguntarse ¿Habrá alguien que decida solidarizarse con Andy y decida romper la visa?
¿O servirá registrar las líneas telefónicas para detener la extorsión?
Lo que apesta es tener que soltar datos a fuerzas, porque el celular, más que un lujo, es una necesidad o herramienta de trabajo.
No como las visas, que sí son un capricho.
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