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2 de septiembre 2026
12:41 pm

CUAUHTÉMOC ESTRADA. TODOS DUERMEN EN LA MISMA CAMA|LEBARON. ESOS SON HOMBRES Y NOMBRES, NO FREGADERAS|SANTIAGO DE LA PEÑA. LA EDITORIAL MÁS CORTA

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CUAUHTÉMOC ESTRADA.  TODOS DUERMEN EN LA MISMA CAMA

Declaraciones contradictorias en política escuchamos todos los días, pero esta vez el diputado Cuauhtémoc Estrada se voló la barda.

Dice que el PRI y el PAN históricamente han tenido coincidencias, que “siempre han ido juntos” y que, aunque ahora anden distanciados, seguramente terminarán arreglándose. Incluso se aventó aquello de que mantienen una especie de “relación tóxica”.

¡No, bueno! Diputado Estrada, no nos va a decir usted que Morena, el PT y el Partido Verde se encontraron ayer en la fila de las tortillas.

¿A poco entre ellos no existen enormes coincidencias políticas y, sobre todo, electorales?

Morena ha caminado con el PT y con el Verde cuando les ha convenido. Han compartido coaliciones, candidaturas, votos y proyectos políticos. También han compartido corrupciones; “El Partido Verde fue el cómplice ambiental de AMLO: mientras el Tren Maya arrasaba selva y cenotes, los que presumen ser ecologistas voltearon para otro lado, guardaron silencio y permitieron el ecocidio.”

Entonces, ¿cuál es el escándalo si PAN y PRI vuelven a ponerse de acuerdo? ¿Eso es una “relación tóxica”, pero cuando Morena se abraza con el PT y el Verde se llama construcción de un proyecto de nación?

¡Por favor!, aquí está precisamente el problema de nuestra política, todos critican las alianzas ajenas y justifican las propias.

Cuando dos adversarios se juntan enfrente, son incongruentes, desesperados, ambiciosos y capaces de cualquier cosa con tal de conservar el poder.

Cuando los aliados son los nuestros, entonces existen “coincidencias”, “causas comunes” y “un proyecto compartido”.

Cambiaran las palabras, pero muchas veces el fondo es exactamente el mismo, porque no nos hagamos tarugos; PAN, PRI, Morena, PT, Verde, Movimiento Ciudadano o las siglas que usted quiera poner sobre la mesa pueden pasar años agarrándose del chongo y, cuando aparecen una gubernatura, alcaldías, diputaciones, senadurías, presupuesto y posiciones políticas, comienzan milagrosamente a descubrir coincidencias.

¡Qué bonita familia!

Resulta que aquello que ayer parecía irreconciliable mañana puede solucionarse con una candidatura.

Por eso Cuauhtémoc Estrada tiene todo el derecho de cuestionar al PAN y al PRI. Lo que resulta difícil de aceptar es que pretenda hacerlo como si Morena estuviera parado en una isla de pureza política.

Porque Morena también tiene sus aliados, también negocia, también reparte candidaturas, también construye coaliciones y,  también se pelea con sus aliados cuando los intereses dejan de coincidir.

Al final, diputado, quizá PAN y PRI sí tengan una “relación tóxica”, pero antes de diagnosticar matrimonios ajenos, convendría echarle un ojito a la recámara propia, los gritos se escuchan hasta la calle. 

Detrás de muchos discursos sobre principios, ideologías, coincidencias y proyectos de nación existe una realidad mucho menos romántica: El  maldito interés por el dinero y el poder, y ahí, señores, las diferencias ideológicas suelen desaparecer como por arte de magia.


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LEBARON. ESOS SON HOMBRES Y NOMBRES, NO FREGADERAS

Hay declaraciones que se preparan con asesores, se ensayan frente al espejo y se acomodan dependiendo de cómo venga la encuesta.

Y hay otras que salen de las entrañas.

Julián LeBarón soltó una de esas:

“Van a tener que matarme antes de que yo renuncie a mi derecho de defender a mi gente, de defender a mi estado”.

Esos son hombres y nombres, no fregaderas.

Podrá usted estar de acuerdo o no con Julián LeBarón. Podrá gustarle o no su eventual candidatura. Podrá cuestionar sus posiciones, su proyecto político o hasta preguntarse cuántos votos puede conseguir.

Todo eso se vale.

Pero difícilmente puede acusarse a este hombre de desconocer lo que significa pagar un precio por defender aquello en lo que cree.

LeBarón no está hablando de Chihuahua desde la comodidad de un escritorio.

Su familia ha sido golpeada brutalmente por la violencia. Ha vivido en carne propia una realidad que muchos políticos conocen únicamente porque aparece todas las mañanas en una tarjeta informativa o en su monitoreo de medios.

Y ahora, frente al debate sobre la doble nacionalidad, responde que no renunciará a la estadounidense y tampoco renunciará a su derecho de participar políticamente en la tierra donde nació.

Que la ley determine finalmente si puede o no hacerlo, que los tribunales resuelvan lo que tengan que resolver, pero el debate político es otro.

Porque mientras algunos personajes cambian de partido, de discurso, de principios y hasta de amigos con tal de conseguir una candidatura, aparece un hombre diciendo, a mi nacionalidad no renuncio, a Chihuahua tampoco y a defender a mi gente, menos.

Eso pesa, y también pone sobre la mesa una pregunta interesante, ¿tener dos nacionalidades hace a alguien menos chihuahuense?

Una cosa es establecer requisitos legales para ocupar un cargo público y otra muy diferente pretender medir el amor por una tierra con un pasaporte.

Julián LeBarón ya dijo que quiere estar en la boleta bajo el proyecto de Somos.

Perfecto.

Que compita si la ley se lo permite y después que sean los chihuahuenses quienes decidan si lo quieren o no.

Así debería funcionar la democracia, lo demás se resolverá en las instituciones correspondientes.

Pero la frase quedará ahí:

“Van a tener que matarme antes de que yo renuncie…”


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SANTIAGO DE LA PEÑA.  LA EDITORIAL MÁS CORTA

Santiago De la Peña asegura que no utilizará su cargo para obtener ventaja rumbo al 2027.

Pero mientras sea secretario general de Gobierno y aspirante, la duda siempre estará ahí.

¿Quiere terminar con cualquier sospecha?

Muy fácil: R E N U N C I E!

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