Lo que brilla es la ausencia de agentes viales en los puntos donde el tráfico se convierte en un problema cotidiano. Un dĂa se les ve por ahĂ y al siguiente desaparecen, aun cuando existen cruces donde todos los dĂas, especialmente en horas pico, se registra congestionamiento. No se trata de que adivinen dĂłnde hacen falta; basta con que hagan su trabajo en los lugares donde ya saben que se necesita su presencia.
Lo que huele es esperar a que inicie el ciclo escolar para arrancar grandes obras, como las que se realizan en la calle Prieto Luján y avenida Desarrollo, precisamente en zonas donde el tráfico se satura diariamente durante las horas de mayor circulación.
Lo que apesta son los choques provocados por la falta de precauciĂłn y cortesĂa al volante: no ceder el paso, intentar ganar unos segundos o incluso pasarse un semáforo en rojo. Conductas que no solo ponen en riesgo la vida de los demás, sino tambiĂ©n la propia. Porque en una ciudad donde algunos creen que el más “inteligente” es quien logra pasar primero, queda claro que la pericia y la prudencia al conducir no están de sobra.


