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22 de septiembre 2026
10:03 am

ANDREA, LA PENSIÓN NO TIENE DUEÑO.|DANIELA DEL PAN AL ENGRUDO|PRESIDENTA: ¿Y CUÁNDO LES TOCA A USTEDES?

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ANDREA, LA PENSIÓN NO TIENE DUEÑO.

Andrea Chávez vuelve a utilizar la pensión de los adultos mayores para llevar agua a su molino político. Dice que es un derecho, hasta ahí vamos bien, pero inmediatamente agrega que fue una idea que “nació del corazón de Andrés Manuel López Obrador” y que la presidenta Claudia Sheinbaum año con año la aumenta.

Mmmhhh… ahí ya cambia la cosa.
Nosotros siempre vamos a aplaudir, festejar y apoyar que nuestros adultos mayores reciban su pensión. Es justa, necesaria y hoy es un derecho constitucional.
También hay que reconocerle a López Obrador que impulsó este modelo desde que gobernaba la Ciudad de México. Eso es historia.

Pero la pensión no sale del corazón de AMLO ni del bolsillo de Claudia Sheinbaum. Sale del dinero público. Del presupuesto. De los impuestos que paga usted, que pago yo y que pagan millones de mexicanos.

Por eso resulta peligroso ponerle nombre, apellido y partido a un derecho. Porque entonces el mensaje comienza a parecerse demasiado al viejo discurso político: “acuérdate quién te lo dio”.

Y ahí es donde Andrea Chávez, fiel a su estilo, aprovecha un programa público para fortalecer su propio discurso político. ¿Nació del corazón? Mmmhhh…
También podríamos preguntarnos cuánto hubo de corazón y cuánto de una estrategia política que entendió perfectamente algo que el viejo PRI conocía muy bien, los programas sociales también generan lealtades políticas.

Pero una cosa debe quedar clarísima:
La pensión no es de AMLO.
No es de Sheinbaum.
No es de Andrea Chávez.
Ni es de Morena.
Es un derecho de los adultos mayores, y el dinero con el que se paga es de los mexicanos.

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DANIELA DEL PAN AL  ENGRUDO

A Daniela Álvarez se le está haciendo bolas el engrudo, se le está batiendo el arroz y, a este paso, hasta el agua tibia se le va a enranciar. Porque justamente cuando el PAN necesita sumar, Daniela resta.
Cuando necesita unir, se confronta.
Cuando necesita convencer, regaña.
Cuando necesita abrir puertas, las cierra.
Cuando necesita construir puentes, levanta paredes.
Y cuando debería sentarse a dialogar con los suyos, termina hablando de expulsiones.

El caso de Alejandro Jiménez es el ejemplo más reciente. Daniela sostiene que no se trata solamente de que haya asistido al informe de Claudia Sheinbaum, sino de una acumulación de conductas que, desde su perspectiva, muestran falta de lealtad al PAN. Jiménez responde que acudió como regidor y que sus actividades han sido institucionales.

Tal vez Daniela tenga argumentos. Tal vez existan diferencias profundas. Tal vez la relación política ya estuviera rota, pero precisamente para eso existe la política, para hablar antes de romper, para negociar antes de expulsar y para consensuar antes de confrontar.

El problema de Daniela parece estar en el timing. Si Alejandro Jiménez llevaba tiempo actuando de una manera que la dirigencia consideraba contraria al partido, ¿por qué esperar hasta ahora? ¿Dónde estuvieron las llamadas, las reuniones, los acuerdos y los intentos por recomponer la relación?

Una dirigencia no solamente administra disciplina, también administra diferencias, y hoy el resultado está a la vista, Alejandro Jiménez terminó renunciando al PAN y acusando a la dirigencia estatal de no tener “racionalidad ni rumbo”.

A las puertas de un proceso electoral, cualquier partido enfrenta una decisión, cómo manejar sus diferencias internas sin convertirlas automáticamente en rupturas, Y ahí está el reto para Daniela Álvarez.

Hay momentos para poner orden, pero también hay momentos para escuchar, negociar, sumar y hasta tragarse algún sapo.

El problema es perder el momento, porque cuando se pierde el timing, primero se hace bolas el engrudo… y después ya no hay quién deshaga los nudos.

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PRESIDENTA: ¿Y CUÁNDO LES TOCA A USTEDES?

Claudia Sheinbaum ya encontró una nueva explicación para la tragedia que vive Sinaloa: la injerencia extranjera.

Y entonces uno no puede evitar preguntarse: ¿Otra vez la culpa es de alguien más?
Durante años escuchamos que la culpa era de Calderón.
Después de Fox.
Después de Peña Nieto.
De los neoliberales.
De los conservadores.
De los medios.
De Estados Unidos.
De Trump.

Y ahora, frente a la sangre que sigue corriendo en Sinaloa, nuevamente aparece un culpable fuera de Palacio Nacional.
Presidenta Sheinbaum, México no necesita solamente que le expliquen quién originó los problemas, necesita que alguien los resuelva.
Morena llegó al poder en 2018. Ya pasó un sexenio completo y estamos avanzados en otro gobierno del mismo movimiento.
¿Cuántos años tienen que pasar para que el presente deje de ser culpa del pasado?

Claro que Calderón tiene su historia. Fox la suya. Peña Nieto la suya. Estados Unidos tiene responsabilidades y la captura de El Mayo detonó una guerra interna del Cártel de Sinaloa.

Pero ustedes tienen una responsabilidad todavía más importante: HOY USTEDES GOBIERNAN MÉXICO.

Y gobernar no puede convertirse en el arte de encontrar culpables, mientras desde Palacio Nacional se reparten responsabilidades, en Sinaloa se siguen repartiendo balazos.

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