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Lo que brilla es detener a alguien señalado por delitos relacionados con huachicol y crimen organizado, y más cuando se trata de una persona que en su momento ocupó un cargo público. Porque demuestra que la justicia llega para todos, ¿no?
Lo que huele es que, luego de diversas investigaciones y acusaciones, el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, llegó este lunes a su domicilio en Ensenada, después de salir del penal del Altiplano para continuar su proceso bajo prisión domiciliaria. Vaya justicia.
Lo que apesta es tener una justicia en la que ya no se cree, una que genera más dudas que certezas y donde queda la percepción de que, en algunos casos, puede existir favoritismo político.
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