
LA SOBERBIA DE ANDREA CHÁVEZ
Hay algo que quizá terminó jugando en contra de Andrea Chávez, la soberbia de sentirse candidata antes de ser candidata.
Durante meses no solamente trabajó para conseguir la candidatura de Morena al Gobierno de Chihuahua; por momentos parecía actuar como si esa decisión ya estuviera tomada. Como si la encuesta fuera solamente un trámite y lo único pendiente fuera esperar la fecha para levantarle la mano.
Andrea no solamente daba como hecho que sería candidata.
¡Parecía sentirse Gobernadora!
Y no notar una diferencia tan
enorme, entre tener confianza y pensar que el boleto ya viene con tu nombre, quizá ahí comenzó el problema, por cierto, ese boleto dorado traía el nombre de Cruz Pérez Cuéllar.
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CAPITAL Y PASIVO POLÍTICO
Pero tampoco vamos a caer en la facilidad de decir ahora que Andrea representa poco. Eso sería absurdo.
Andrea Chávez tiene capital político. Tiene seguidores, presencia, estructura y una base que la acompaña con enorme intensidad.
Solo un ciego políticamente hablando podría no verlo ni reconocerlo.
El problema es que mientras acumulaba capital político también acumulaba algo que podríamos llamar pasivo político, porque Andrea difícilmente genera indiferencia.
Así como muchos la quieren, la siguen y algunos prácticamente la idolatran, existen otros tantos que la rechazan con la misma intensidad.
En una elección no solamente importa cuántos están dispuestos a salir a votar por ti, importa también cuántos están dispuestos a salir a votar con tal de que tú no ganes.
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EL GRUPO DE ADÁN AUGUSTO
Quizá fue su juventud.
Quizá fue exceso de confianza.
O quizá fue sentirse demasiado protegida por el grupo político al que pertenece.
Porque sí, Andrea Chávez fue políticamente cercana al senador Adán Augusto López, quien públicamente llegó a anticipar que sería candidata y gobernadora de Chihuahua.
¿Que pertenecía al grupo de “La Barredora”? No. Eso nosotros no lo podemos afirmar porque no nos consta.
Una cosa son las relaciones políticas que todos vimos y otra convertir rumores o señalamientos en hechos.
Pero que Andrea formaba parte del grupo político de Adán Augusto, eso sí es parte de la historia reciente, y probablemente creyó que aquel respaldo, sumado a su propio capital político, sería suficiente.
No lo fue.
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¿Y AHORA PA’ DÓNDE?
A partir de este momento empieza lo verdaderamente interesante. Porque los rumores alrededor de Andrea siguen creciendo.
Que si Morena por Ciudad Juárez.
Que si buscaría la gubernatura cobijada por el PT.
Que si podría explorar una candidatura independiente.
Hasta ahora son eso, rumores y escenarios, no decisiones confirmadas.
¿No lo cree? Échese un clavado a los comentarios en sus propias redes sociales. Ahí encontrará simpatizantes que todavía no asimilan lo ocurrido y que le piden prácticamente de todo.
Andrea perdió una candidatura, pero no perdió automáticamente a sus seguidores. Y mucho menos desapareció su capital político.
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FUEGO AMIGO
Y aparece, quizá el verdadero peligro para Morena rumbo al 2027.
No necesariamente que Andrea se vaya, tal vez el problema más complicado sería que se quedara… pero herida.
Porque una ruptura abierta se ve.
Una candidatura por otro partido se identifica.
Lo verdaderamente complicado de detectar es el fuego amigo.
Seguir dentro del movimiento, pero permitir que los agravios, las estructuras o los simpatizantes terminen trabajando en sentido contrario, no estamos diciendo que Andrea vaya a hacerlo. Estamos diciendo que Morena tendrá que cuidar que no ocurra.
Una figura política del nivel de Andrea, acumula seguidores tan intensos, pero también acumula capacidad para ayudar… o para complicar y destruir.
Por eso, Morena va a necesitar una operación cicatriz de alta precisión.
De esas que ni con robot, inteligencia artificial y cirugía política de alta esfera se garantizan, no bastará con una foto, un abrazo y decir que “todo quedó atrás”.
Habrá que bordarla con punto fino, sin dejar un solo hilo suelto.
Porque una mala puntada hoy… puede abrir toda una herida en el 2027.
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LA SOLDADA
Andrea Chávez ya declaró que continuará recorriendo Chihuahua y se definió como “un soldado” que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene en ella.
Bueno, entonces viene la prueba. Porque Andrea perdió una candidatura, pero no perdió su capital político.
No desaparecieron sus seguidores.
No desapareció su presencia, y seguramente tampoco desapareció de un día para otro la molestia de quienes estaban convencidos de que ella sería la elegida.
¿Qué hará Andrea Chávez con todo ese capital político ahora que no fue la elegida?
¿Lo pondrá al servicio de Morena?
¿Lo guardará para su siguiente batalla?
¿O ese enorme capital terminará convertido en una factura que Morena tenga que pagar en 2027?
Ya veremos de qué está hecha la soldada.


