CORRAL, EL ÚLTIMO QUE PUEDE HABLAR DE “IMPOSICIÓN”
De todos los personajes que podían cuestionar la decisión de Morena en Chihuahua, Javier Corral escogió precisamente una palabra particularmente incómoda para su propia historia política: “imposición”.
Corral publicó este miércoles: “Morena impone a Cruz Pérez Cuéllar”. Su afirmación llega después de que Morena dio a conocer a Pérez Cuéllar como su coordinador en Chihuahua rumbo a 2027.
Podemos estar de acuerdo o no con el procedimiento de Morena. Podemos cuestionarlo, criticarlo y hasta denunciarlo. Pero cuando Corral habla de imposiciones resulta inevitable revisar su propio expediente.
El mismo llegó al Senado en 2024 no ganando una elección directa en Chihuahua, sino colocado por Morena en el lugar número nueve de la lista nacional de representación proporcional.
Entonces, cuidado con la palabra, porque Corral puede denunciar una imposición, pero difícilmente puede presentarse como alguien ajeno a las decisiones cupulares de los partidos. Su actual escaño nació precisamente de una lista partidista.
Así que cuando venga a Chihuahua a explicar que a Cruz lo “impusieron”, habrá que preguntarle: ¿Y usted cómo llegó al Senado, don Javier?
Porque de imposiciones partidistas podrá hablar mucho.
De desconocerlas, muy poco.
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¿Y LA CORRUPCIÓN, CORRAL?
Y luego, después de imposición, Don Javier Corral decidió hablar de corrupción. Ahí sí, perdón, pero la memoria tiene que funcionar completa.
Porque desde nuestro punto de vista, aquellos 98.6 millones de pesos sí salieron de las arcas de Chihuahua. No estamos hablando de un rumor de café ni de una publicación de Facebook, fueron dos pagos de 49.3 millones de pesos relacionados con una supuesta asesoría para la reestructuración de la deuda estatal, operación que terminó bajo investigación penal. 🐀🐀🐀
¿Y quién estaba al frente de Hacienda?
Arturo Fuentes Vélez.
¿Quién era su jefe político y cabeza del Gobierno del Estado?
Javier Corral Jurado.
¿Y dónde está hoy Fuentes Vélez?
Prófugo de la justicia desde 2023, con órdenes de aprehensión relacionadas no solamente con este expediente, sino con otros asuntos investigados por las autoridades de Chihuahua.
Y todavía hay más, la propia Fiscalía Anticorrupción sostiene que en el asunto de los 98.6 millones hubo participación tanto de Fuentes Vélez como de Corral. Eso es una acusación de la Fiscalía, no una sentencia, y Corral la niega.
Políticamente hay una pregunta que Javier Corral no puede brincar, ¿Cómo puede repartir certificados de honestidad cuando su propio secretario de Hacienda lleva años prófugo por un expediente nacido precisamente de la administración que él encabezaba?
Que no venga ahora a descubrir la corrupción en los demás como si durante cinco años hubiera sido un simple espectador en Palacio de Gobierno.
Él era el gobernador. Fuentes Vélez era su secretario de Hacienda. Y los 98.6 millones eran dinero de los chihuahuenses.
Así que si Javier quiere hablar de corrupción, adelante, pero antes de señalar con el dedo hacia Cruz Pérez Cuéllar, quizá tendría que explicar por qué el hombre que manejaba las finanzas de su gobierno sigue prófugo y qué ocurrió exactamente con aquellos 98.6 millones.
Porque para hablar de corrupción hay que tener memoria y, para exigir cuentas, primero hay que estar dispuesto a rendir las propias.
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CORRAL, IMPOSICIÓN + CORRUPCIÓN + DESVERGÜENZA
Y entonces sí llegamos al retrato completo. Corral habla de imposición mientras ocupa un escaño obtenido por la vía plurinominal de Morena.
Habla de corrupción mientras él mismo enfrenta un proceso derivado de acusaciones por presunto peculado, acusaciones que niega y califica como persecución política. Incluso en enero de 2026 se informó que un tribunal ordenó llevar el asunto al ámbito federal.
Y ahora cuestiona que Morena haya escogido a Cruz Pérez Cuéllar.
La historia política entre ambos viene de lejos. La Jornada recordó esta semana que en 2012 una impugnación promovida por Javier Corral terminó quitándole a Cruz Pérez Cuéllar una candidatura al Senado; años después, durante el gobierno de Corral, también se promovió el desafuero de Pérez Cuéllar por señalamientos relacionados con la llamada nómina secreta de César Duarte.
Es decir: Corral y Cruz no se conocieron ayer.
Hay historia, pleitos políticos, expedientes y cuentas acumuladas durante años.
Por eso resulta demasiado cómodo reducir todo a: “Morena impuso a Cruz”.
No, don Javier.
Si quiere discutir el procedimiento mediante el cual Morena tomó su decisión, discútalo. Si tiene pruebas contra Cruz Pérez Cuéllar, preséntelas. Y si considera que existen actos de corrupción, que los tribunales determinen responsabilidades.
Pero querer venir ahora a Chihuahua vestido de fiscal de las imposiciones exige algo que en política suele escasear, memoria real y no selectiva como la suya.
Cuando juntamos imposición, acusaciones de corrupción y una buena dosis de desvergüenza política, ya no hace falta dibujar el personaje. Para eso, Corral, se dibuja solo.
Y deje usted aquello de “huevón”, que pertenece más al insulto que al argumento, con el expediente político, por esos millones que terminaron en la cuenta de algún amigo, alcanza y sobra.


