SI PARECE PATO… ¿POR QUÉ QUIEREN QUE SEA GALLINA?
Hay cosas que requieren análisis profundo, interpretación, estrategia y hasta una bola de cristal.
Y hay otras que son bastante más sencillas.
Dicen que si grazna como pato, camina como pato, nada como pato y parece pato… pues seguramente es pato.
Bueno, pues en Chihuahua podríamos actualizar el refrán,
Si Rubrum pone a César Jáuregui en primer lugar, si Vernier pone a César Jáuregui en primer lugar, si una encuesta le da ventaja y la siguiente también… pues uno pensaría, con esa peligrosa costumbre de utilizar la lógica, que César Jáuregui es el que va en primer lugar.
Pero tranquilos.
Estamos hablando de política.
Y ahí dos más dos no necesariamente son cuatro.
La encuesta más reciente de Rubrum coloca a Jáuregui con 34.6%, mientras a de la Peña aparece con 27%. Son 7.6 puntos de diferencia, casi ocho puntos.
¿Casualidad?
Podría ser.
El pequeño problema es que unos días antes llegó Vernier y volvió a cometer la misma imprudencia, poner a Jáuregui arriba.
Y no por poquito.
Vernier registró a César con 22.65% y a de la Peña con 8.41%.
¡Catorce puntos de diferencia!
Entonces tenemos un problema matemático-político bastante interesante:
Rubrum: Jáuregui primero.
Vernier: Jáuregui primero.
Y la solución podría ser…
¡Poner al segundo! Jajajaja.
Maravillosa ciencia la política.
Imagínese una carrera de caballos donde el caballo número uno cruza primero la meta y el juez anuncia:
Después de analizar cuidadosamente los resultados, hemos decidido que ganó el segundo.
¿Entonces para qué corrieron?
¿Para qué encuestas?
¿Para qué mediciones?
¿Para qué preguntarles a los ciudadanos quién está mejor posicionado si, cuando contestan, alguien puede decidir que la respuesta correcta era otra?
Y ojo, ninguna encuesta es una sentencia ni una candidatura automática. Son fotografías del momento y utilizan metodologías diferentes. Pero precisamente por eso, cuando dos mediciones distintas coinciden en quién ocupa el primer lugar, la coincidencia empieza a convertirse en un dato político que resulta bastante difícil esconder debajo de la alfombra.
Así que volvemos al pato.
Si grazna como pato…
camina como pato…
nada como pato…
Rubrum dice que es pato…
Vernier confirma que es pato…
pero en el PAN terminan diciendo:
“Sí, efectivamente es pato… pero vamos a registrar a la gallina”.
Entonces ya no estaríamos hablando de encuestas.
Estaríamos hablando de una decisión tomada por encima de ellas. Y eso también se vale, y para muestras, ahí está el caso de Andrea Chávez.
Nada más no nos digan después que “se escogió al mejor posicionado”.
Porque para entonces hasta el pato se va a estar riendo y Brenda Ríos estará comiendo caldo de gallina.
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Y AHORA… EL CABRITO
Ya hablamos de patos y gallinas, ahora vámonos con el Cabrito.
Y esta vez para reconocerlo.
La JMAS, encabezada por Alan “El Cabrito” Falomir, lanzó “Ahorra es Cuando”, un programa para regularizar más de 64 mil cuentas.
Y raza, aquí no hay que pensarlo demasiado, habrá 100% de descuento en multas y recargos y hasta 90% en adeudos de agua, drenaje y saneamiento.
¡Hasta 90 por ciento!
Podremos criticar muchas cosas, pero cuando aparece un programa que realmente puede ayudar al bolsillo, también hay que decirlo.
Aprovechen. No dejen pasar esta oportunidad, porque después somos buenísimos para decir que el gobierno nunca ayuda.
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GATOS, PATOS, CABRITOS…Y EL INÚTIL RECTOR DE LA UACH
Ya hablamos de gatos, patos, gallinas y cabritos.
Ahora nos toca hablar de ineptos.
Y qué vergüenza que tengamos que hacerlo cuando hablamos de la máxima casa de estudios de Chihuahua.
Los estudiantes de la UACH no salieron a pedir albercas, limusinas ni salones con mayordomo.
Pidieron agua.
Pidieron baños dignos.
Pidieron salones en condiciones.
Pidieron laboratorios con equipo, internet que funcione, mejores servicios y saber dónde está el dinero de su Universidad.
¡Qué exigencias tan extravagantes!
Y entre todas las frases de la protesta hubo una que prácticamente escribió sola esta editorial:
“¿Por qué si nosotros no tenemos agua el rector puede estar de viaje en el extranjero?”
¡Tómala!
Cuando un estudiante tiene que marchar para exigir agua y luz en una Universidad, algo está funcionando muy mal.
Y ahora la respuesta del rector se centra en cuántos de los manifestantes eran realmente estudiantes.
¿17? ¿20? ¿50? ¿200? ¿1?
Pero existe una pregunta mucho más sencilla:
¿Hay agua o no hay agua?
¿Hay carencias o no?
¿Los laboratorios tienen lo necesario o no?
¿Las instalaciones corresponden a lo que pagan y merecen los universitarios o no?
Desacreditar al mensajero, aunque sea un estudiante el que se manifestó, nunca servirá para reparar un baño. Y tampoco arregla un laboratorio. La UACH merece muchísimo más. Sus alumnos también.
Y el rector debería entender que dirigir la máxima casa de estudios no consiste solamente en administrar escritorios, presupuesto, ceremonias y viajes.
Consiste en escuchar a quienes le dan sentido a la Universidad, los estudiantes.
Así que menos discusión sobre quién y cuantos marcharon, y más explicación sobre por qué tuvieron que marchar.
Porque ayer las pintas ensuciaron las paredes de Rectoría.
Pero si las denuncias de los estudiantes son ciertas y llevan tiempo sin resolverse…
lo verdaderamente vergonzoso no está pintado en las paredes. Está adentro.


