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11 de junio 2026
11:34 pm

Alteran paisaje de 3 mil años en Coahuila, “una pérdida incalculable para la arqueología”

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El arqueólogo, Yuri de la Rosa Gutiérrez explicó que no sabe por qué buscan tesoros ahí si tiene poco sedimiento para estar algo enterrado.

En el municipio de Cuatro Ciénegas, Coahuila, se ubica El Cañón de la Lagartija, sitio arqueológico que resguarda vestigios de los primeros habitantes. En él se observan un conjunto de pinturas rupestres localizadas en abrigos rocosos que configuran un paisaje sagrado, donde el carácter ritual y la cosmovisión de los grupos cazadores recolectores quedaron plasmados.

Las pictografías prehispánicas en este desierto configuran documentos superpuestos con el paso de miles de años, de tal suerte que para la arqueología representan distintos momentos históricos donde el entorno se fundió con la presencia humana: chamanes, astros y escenas cotidianas así como rituales que delimitan territorio, esencia y pensamiento del hombre, resultan un terreno fértil para los investigadores que intentan darle una secuencia narrativa.

De acuerdo a los científicos, la zona arqueológica, compuesta por un sistema de 16 abrigos rocosos, data al menos de 3 mil años de antigüedad por lo cual se mantiene en constante investigación. La custodia permanente de éstos por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia se vuelve una labor imposible debido a su extensión y orografía, difícil de transitar en un relieve terrestre en el que se avanza a pie con dificultad, situación que aprovecharon saqueadores el pasado 21 de mayo.

Fue a través de una denuncia anónima realizada a la delegación del INAH en Coahuila que se pudo advertir que había alteración de los sedimentos en dos de los abrigos, lo que para el arqueólogo Yuri de la Rosa Gutiérrez, representa una pérdida incalculable de información que resulta relevante para la investigación de las unidades en el Sitio Cañón de La Lagartija.

“Debemos de distinguir la clasificación natural geomorfológica que hacen los geólogos a la que hacen los arqueólogos que es meramente arbitraria y conforme a los vestigios que se encuentran. A lo largo del cañón hay un montón de abrigos rocosos, pero no todos tienen pinturas. A mí me interesan los que tienen vestigios, y son a los que llamo unidades arqueológicas”.

“Hay 16 en ese cañón, todos están investigados, y de hecho no sé por qué le pegan a este sitio si ya saben que en realidad tiene muy poco sedimento para que se piense que ahí está enterrado algo de lo que llaman tesoros: los huaraches, arcos, flechas, porque además nosotros sabemos que eso está en cuevas funerarias y este lugar no es sitio de entierro de personas”.

De la Rosa refirió que se trata de un sitio donde se practicaron actividades rituales y de vida cotidiana pues en los abrigos rocosos se fabricaban herramientas y artefactos, se procesaron alimentos y se realizaron pinturas rupestres.

Es, dijo, un sitio importante y combinado, de una gran complejidad por lo cual algunos lugares ya se han explorado y otros no. En el pasado inmediato este espacio formó parte de un ejido y hoy es propiedad de algún particular. Pero además la zona está protegida federalmente, con independencia de quién es el poseedor de la tierra.

“Es muy probable que ese lugar tenga vestigios de aproximadamente 3 mil años y hasta hace quinientos años. Por miles de años fue ocupado y por muchas generaciones”, refirió el investigador que, al construir paisajes culturales a través del análisis iconográfico, busca dar identidad a los grupos humanos tradicionalmente catalogados como nómadas o cazadores recolectores del norte.

La denuncia

José Francisco Aguilar Moreno, delegado del INAH en Coahuila, confirmó por su parte que el departamento jurídico interpuso la denuncia el pasado 23 de mayo ante la Fiscalía General de la República contra quienes resulten responsables del saqueo. En contexto, precisó que el registro del sitio lo hizo la arqueóloga Leticia González Arratia en el año 2001 dentro del “Proyecto Arqueológico Cuatro Ciénegas, una aproximación a contextos alterados”.

“Nosotros ya tenemos el dictámen que hizo el arqueólogo Yuri de la Rosa y ya hicimos la denuncia contra quien resulte responsable dado que no tenemos la certeza ni cómo comprobar quienes fueron las personas; se tiene la idea de quiénes pudieron ser pero se hace la denuncia contra quien resulte responsable en la subdelegación de Saltillo y las sanciones las impone el juez”.

Aguilar Moreno acotó que anteriormente y por las sanciones contenidas en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, que databa del año 1972, se aplicaban multas económicas pero por montos en viejos pesos, lo cual no representaba una verdadera acción coercitiva. Por ello se impulsó una iniciativa de reforma que aprobó la Cámara de Diputados el 29 de abril de 2014, sobre el capítulo de sanciones.

“Ya tenemos la denuncia interpuesta, ya es de conocimiento del área jurídica del INAH y del agente del ministerio público federal por medio de la Fiscalía General de la República. Me preguntabas si había otros casos de saqueo en el estado”.

“Acabo de revisar y en el año 2001 hubo una denuncia por parte de los compañeros del estado de Nuevo León, que encontraron un bulto mortuorio, de una pequeña momia que se estaba vendiendo en un mercado de Monterrey. Se hicieron las pesquisas y se logró detener a una sola persona, la cual tuvo además de la multa una temporalidad en la cárcel”.

En el territorio de Coahuila, apuntó que se suscitó un robo de piezas arqueológicas justo en Cuatro Ciénegas en el año 2008, mismas que pudieron ser recuperadas en el 2011 y que fueron repatriadas a la Casa de la Cultura del municipio referido en el año 2014.

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