Tras la fase de erupción del volcán Mauna Loa, en Hawái el pasado 27 de noviembre, este sábado se presenta la mayor concentración de dióxido de azufre en territorio mexicano, según las previsiones meteorológicas.
El especialista Omar Payán Quinto, informó que debido a este fenómeno, podrán presentarse precipitaciones en forma de lluvia ácida en zonas de Chihuahua.

La columna del gas ha sido monitoreada por el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus (CAMS por sus siglas en inglés) en primera instancia moviéndose hacia el sureste sobre el Océano Pacífico y hacia América del Norte.
A través de su cuenta de Twitter, el servicio compartió una animación del pronóstico, en el que se muestra el desplazamiento del gas. En ella se muestra cómo el dióxido de azufre se trasladará sobre territorio mexicano precisamente en estos días.
Aparte de Chihuahua, el SO2 transitará por zonas como la península de Baja California y entidades como Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua y Coahuila para después cruzar sobre territorio de los Estados Unidos.
El dióxido de azufre (SO2) es un gas incoloro,irritante y con un olor penetrante; su composición química lo hace lo doble de denso que el aire. De igual modo, al ser muy soluble en agua la reacción que provoca al entrar en contacto con ella es de convertirse en ácido sulfúrico.

En las sociedades industriales, la principal fuente de emisión del gas es por la combustión de productos derivados del petróleo así como la quema de carbón en las centrales eléctricas. Existen también fuentes naturales como los volcanes.
Las afectaciones que puede traer a la salud en grandes cantidades que contaminen el aire son: dificultad para respirar, inflamación de vías respiratorias, irritación ocular, alteraciones psíquicas y en casos más graves paros cardíacos, colapso respiratorio y edema pulmonar. También se asocia su presencia a problemas de asma y bronquitis crónica.
Sin embargo, hay buenas noticias, científicos de Copernicus concluyeron tras un análisis de la situación, que es probable que la afectación del aire por la erupción del Mauna Loa sea muy pequeña.
Tras casi 40 años sin mucha actividad, el gigante hawaiano volvió a desperar. Según registros, fue en 1843 la primera vez que hizo erupción, Mauna Loa ha “enfurecido” en 33 ocasiones desde entonces. En 1984 fue la última vez que se tiene registro que aterrorizó a los habitantes con lava y cenizas.
Con el reciente despertar de Mauna Loa, la alerta se disparó en Hawái, pero también en el resto del mundo por la presencia de dióxido de azufre que abarca varias naciones.