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domingo 26 de mayo del 2024.

“La Mataviejitas”: Una historia de muerte y despecho

Juana Barraza nació un 27 de diciembre de 1958 en Pachuca de Soto, Hidalgo. Su padre abandonó a su madre el mismo día en que ella nació y se llevó con él a su hermano. Tres meses después, su madre y ella se trasladaron al entonces Distrito Federal.

Su madre se dedicaba a las labores domésticas y tuvo dos hijos con otro hombre. También destaca en esta parte de su vida, que su madre se volvió alcohólica, y que tenían una situación económica muy precaria. Juana tenía prohibido salir a la calle e ir a la escuela, ya que su padrastro consideraba que las mujeres no necesitaban estudiar para ser amas de casa.

Diariamente, Barraza era agredida de forma física y verbal por su madre; dichas agresiones eran desconocidas por su padrastro, la única persona a la que Juana consideraba su protector. Un día, la madre de Juana decidió ir a beber con unos amigos, y se la llevó. En estado de ebriedad, decidió darla a cambio de tres cervezas a un hombre, quien golpeó, ató de muñecas y violó a la mujer. Tras esto, Juana quedó embarazada.

Luego de tres meses de haber dado a luz, fue rescatada por los hermanos de su padrastro. La madre de Barraza murió de cirrosis hepática cuando ella tenía apenas 18 años, sin embargo, no tuvo ningún tipo de sentimiento más que rencor y odio.

El momento más triste de su vida, fue cuando su hijo, José Enrique, de 24 años, murió asesinado en una riña.

Lucha Libre

A los 30 años, comenzó una carrera como Luchadora Profesional en el cuadrilátero, bajo el nombre de La Dama del Silencio. Sin embargo, en una de las luchas, la mujer se lesionó la columna, y al acudir al médico, el especialista le dijo que podía quedar inválida de seguir en el deporte, por lo que se retiró del cuadrilátero. Sin embargo, se empleó como promotora de Lucha Libre.

A partir de 2003, una serie de asesinatos de mujeres de la tercera edad en la Ciudad de México, comenzó a preocupar a las autoridades capitalinas. Según algunos informes, se pensaba que quien asesinaba a las mujeres era una persona trans, pues quienes la habían visto, la describían como alguien con una espalda muy ancha.

Detención

Ella fue acusada de al menos 17 asesinatos de mujeres de la tercera edad, sin embargo, en entrevistas, la mujer ha dicho que ella está en prisión por un error.

El 25 de enero de 2006, Juana Barraza se levantó, preparó el desayuno para sus hijos Emma y José, quienes se fueron a la escuela, para luego salir de su casa para ofrecer sus servicios como empleada doméstica.

Según la psicóloga que realizó los exámenes psicométricos, Feggy Ostrosky, alrededor de las 11 horas, Juana merodeaba por la calle José Jasso, en la colonia Moctezuma, cuando vio a una mujer mayor de nombre Ana María, quien era viuda y vivía cerca del lugar. Ana María compartía su casa con un joven, a quien le preparaba el desayuno todos los días.

La mujer de la tercera edad regresaba de un mandado, encorvada por el peso de las bolsas y caminando lentamente, cuando Barraza se le acercó y le ofreció ayudarla a llevarla hasta su casa. Ya en el departamento de la mujer, Juana le comentó que se dedicaba a hacer servicios de lavado y planchado, la mujer de 84 años le ofreció 22 pesos por una docena de ropa, pero Barraza le respondió que era muy poco. Como respuesta sólo escuchó que Ana María refunfuño:

“Así son siempre las gatas, quieren ganar demasiado’”

Al ser detenida, tras el asesinato de Ana María, el Ministerio Público señaló que sería responsable de al menos 10 asesinatos de mujeres de la tercera edad. Tras meses de audiencias, el juzgado 67 penal del reclusorio femenil de Santa Marta Acatitla, condenó a 759 años de prisión a Juana Barraza por el homicidio de 17 mujeres de la tercera edad, sin embargo, la pena máxima que se le puede dar a una persona es de 50 años, por lo que la Mataviejitas podría salir de prisión cuando tenga 98 años.

Según testimonios, la mujer ocupa su tiempo dentro de la prisión, vendiendo comida en las instalaciones, de donde espera salir libre luego de 50 años.

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