23°

Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
4 de abril 2026
7:22 pm

Retrato hablado: Xóchitl Gálvez, LA MUJER QUE SACUDIÓ EL TABLERO POLÍTICO

Publicidad

La originaria de Tepatepec, Hidalgo, asegura haber empezado desde cero y haberse “parado una chinga” para estar donde ha llegado; no duda que será presidenta.

A sus 60 años, la ingeniera, empresaria y política Xóchitl Gálvez Ruiz busca ser la primera presidenta de México y dice estar decidida a lograrlo con el mismo empeño que ha cumplido sus propósitos.

Por eso no acepto que me quieran quitar el mérito. Empecé de cero. Recorrí el país. Me paré una chinga que no pueden imaginar. Estoy aquí por mérito personal, no estoy aquí por nadie”, dijo al enterarse que sería la abanderada del Frente Amplio por México.

Gálvez fue conocida en el escenario político desde el 2000, cuando fue nombrada por el presidente Vicente Fox para estar al frente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblo Indígenas.

MIS RAÍCES SON ANCESTRALES

Originaria de Tepatepec, pueblo ubicado en el Valle de Mezquital, una de las zonas con mayor pobreza en el país, en Hidalgo, la panista tomó la decisión de reivindicar su parte indígena sobre la mestiza. “Tú decides si quieres ser mestizo o indígena, yo decidí ser indígena”, dijo en julio pasado.

Bertha Xóchitl Gálvez es hija de Heladio Gálvez, profesor bilingüe de educación básica, y de Bertha Ruiz, mestiza con raíces ñahñu (otomíes).

CONTENIDO EN COLABORACIÓN

Está casada con Rubén Sánchez y tiene dos hijos: Diana Vega Gálvez y Juan Pablo Sánchez.

El 30 de junio pasado, publicó en redes sociales una fotografía donde aparecían sus abuelos paternos de rasgos indígenas en el Valle del Mezquital, junto a sus hijos, es decir, los tíos de Xóchitl y su padre: “Sí, son mis abuelos. Orgullosamente, las raíces de mi árbol son ancestrales”.

Estudió la primaria en Tepatepec, y la secundaria en Mixquiahuala, Hidalgo, y según ha narrado, vendía gelatinas que hacía una de sus tías para completar el pago de la escuela.

TROTSKISTA Y MARXISTA

Para continuar con su formación académica, Gálvez fue a vivir a la CDMX, donde ingresó a la UNAM, rentaba un cuarto en Iztapalapa y trabajaba  para costear sus estudios.

Ingresó a la carrera de ingeniería en computación y al tiempo que estudiaba trabajó como telefonista. Gracias a sus buenas calificaciones obtuvo una beca del Centro de Cálculo de la Facultad de Ingeniería.

Luego de obtener su título de ingeniera en computación, se especializó en robótica, inteligencia artificial, edificios inteligentes, sustentabilidad y ahorro de energía.

Durante sus estudios en la UNAM, se acercó al trotskismo y el marxismo, como ella misma lo ha reconocido, y lo cual han mencionado perredistas.

Pues sí, fui trotskista, pero en mi adultez ya no. En mis juventudes, estando en la Facultad de Ingeniería, fui parte de una célula y tenía un sueño de cambiar al país, pensaba que era por ese camino.

Pensaba que un gobierno autoritario, que representaba en ese entonces ese priismo de antaño, se tenía que vencer con la lucha, pero después descubrí que estos (compañeros) eran igual de corruptos que los otros”, dijo.

Una vez terminada la carrera trabajó como programadora y después como analista y jefa de departamento en el Inegi; fue directora de Teleinformática en el World Trade Center.

En 1992 fundó la empresa High Tech Services, de la que hasta hoy es propietaria.

AYUDA A INDÍGENAS

En 1995, Gálvez creó la Fundación Porvenir para contribuir con desayunos infantiles en zonas de alta marginación, así como apoyar a mujeres indígenas en situación vulnerable en Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Veracruz.

No basta con dar pescado, también hay que enseñar a pescar. Ése era el objetivo de Fundación Porvenir, que creé en los 90, antes de entrar a la política.

Para combatir la desnutrición infantil en comunidades indígenas, proporcionamos a miles de niños una papilla adicionada con nutrientes y también promovimos proyectos productivos”.

A la par que realizaba sus actividades empresariales, Xóchitl tenía la idea de contribuir en apoyo a la población vulnerable.

En 1995, justo me estaban entregando el segundo premio como empresaria del año y empecé un poco a reflexionar si quería dedicar mi vida, o el resto de mi vida, a sólo hacer dinero.

Me parecía que no era lo que quería. Siempre me había preocupado por las comunidades indígenas cuando vivía en Tepatepec”, relató en redes.

En 1999, obtuvo un reconocimiento por el World Economic Forum de Davos, Suiza, y formó parte de los 100 líderes globales del futuro del mundo.

En 2000, poco antes de estar al frente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblo Indígenas, la revista Business Week incluyó a Gálvez en su listado 25 Latin American’s New Business Elite.

Publicidad
Compartir
Facebook
Twitter
WhatsApp