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Heroica ciudad de Chihuahua, Chih. México
7 de abril 2026
2:58 pm

Una hija enterrada… y la justicia también | El país se mueve… pero a empujones | El campo ya tronó

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Una hija enterrada… y la justicia también

El 26 de septiembre de 2025, en Sonoyta, Sonora, Leyla Monserrat fue engañada para encontrarse con quienes creía sus amigas. La llevaron a una bodega, la amarraron a una silla, le cubrieron los ojos y ahí le quitaron la vida. Todo lo grabaron.

No hay forma de suavizar esto.
A Leyla la engañaron, la amarraron, la vendaron y,  la mataron. Se burlaron. La enterraron. Y aun así, la justicia decidió que una ya puede estar libre y que la otra saldrá en unos meses.

Para su madre no hay plazos.
No hay “libertad asistida”.
No hay segunda oportunidad.
Hay un panteón y una vida que no vuelve.

¿A la mamá le darán Cinco mil pesos por una hija?
Eso no es reparación, es insulto. Es decirle en la cara que su dolor vale menos que una multa.

No hubo confusión, esto no es un error del sistema, es su verdadero rostro.
Un sistema que presume humanidad, pero termina siendo indulgente con quien destruye y cruel con quien sufre.
Un sistema que libera asesinas mientras condena a una madre a cadena perpetua de duelo.

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El país se mueve… pero a empujones

Mire, amigo, usted puede prender la tele y escuchar que “todo está bien”, que hay orden, que hay control. Pero súbase a un tráiler y recorra las carreteras de este país y la historia es otra.

Allá arriba, en el escritorio, todo cuadra. Aquí abajo, en el asfalto, todo truena.

Los camioneros no están parando por gusto. Están hartos.
Hartos de que cada viaje sea una ruleta rusa, que si te asaltan en la noche, que si te paran para sacarte la mordida, que si caes en un bache que te revienta la suspensión o te voltea la carga.

Y luego viene el golpe más duro, el diésel por las nubes.
Porque no hay subsidio que alcance ni promesa que se cumpla.
¿Y qué quieren? ¿Que el transportista absorba todo?
No, hombre… eso termina pagándolo la gente, en cada kilo de tortilla, en cada flete, en cada cosa que llega más cara.

Pero desde el centro dicen que no pasa nada. Que son casos aislados.
Que todo está bajo control.

¿Bajo control de quién?
Porque en la carretera manda el miedo, mandan los baches y a veces hasta los que deberían cuidar son los meros meros del crimen.

Y mientras el gobierno federal se echa porras solo, el país se mueve a empujones, a como se puede y a como aguanten los que jalan de verdad.

La realidad no se debe  maquillar,
si las carreteras están hechas pedazos, si la inseguridad aprieta y si el diésel no deja respirar… el paro no es el problema.

El paro es el grito.

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El campo ya tronó


En el paro también está el campo.
Ahí, en la caseta Sacramento, en el kilómetro 31 rumbo a Juárez, junto a los tráileres, hay agricultores que ya no pudieron más.

Productores del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano salieron a bloquear porque el abandono ya no cabe en el surco. Y los números no mienten, de 5  millones de productores en el país, apenas 40 mil han recibido apoyo.
¿Y los demás qué? ¿Que aguanten?

Dicen que se necesitan más de 9 mil millones de pesos para rescatar el campo pero, lo que sobra son discursos, no soluciones.

Ya no es negocio, al campesino le pagan barato pero, todo le cuesta caro. El diésel sube, los insumos ahogan, el agua no alcanza y la inseguridad en carretera encarece todo lo que se mueve.

Y desde el gobierno federal insisten en que hay diálogo, que todo va caminando pero en la tierra no camina nada… se está secando.

¿Cómo quieren soberanía alimentaria si tienen al productor abandonado?
¿Cómo quieren comida accesible si están exprimiendo al que la siembra?

Ya sabemos que el bloqueo no es el problema, es la consecuencia, la consecuencia de un campo al que le prometieron apoyo y le cumplieron con olvido.

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