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H. Cd. de Chihuahua.- En este México surrealista donde las autoridades prefieren contar votos que personas, ha brotado una cifra que debería quemarles la cara: el 31% de los desaparecidos en el país son niñas y adolescentes.
No es una coincidencia ni “mala suerte”, es una cacería abierta en un sistema que parece tener los ojos vendados y las manos atadas por la burocracia, mientras los altos mandos se llenan la boca con discursos de protección que no sirven para nada.
La realidad nos escupe que nuestras chamacas están siendo arrancadas de su realidad para alimentar el monstruo de la trata ante la mirada impávida de una justicia que siempre llega tarde, dejando a las familias en un desierto de incertidumbre y dolor.
(En Blanco y Negro)

