
H. Cd. de Chihuahua. El viaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a tierras mexicanas no solo levantó polvo aquí, sino que desató una tormenta política en la Asamblea de Madrid. Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, no se guardó nada y calificó de fanatismo el hecho de que Ayuso cruce el Atlántico en pleno siglo XXI para reivindicar figuras de la conquista medieval. Según Bergerot, México es una nación amiga que merece respeto, y no debería ser utilizada como escenario para discursos nostálgicos que solo buscan polarizar.
Pero la estocada final fue dirigida al perfil profesional. La diputada española lanzó un elogio directo a la presidenta Claudia Sheinbaum, destacando que su trayectoria académica y profesional es algo que Ayuso ya quisiera tener. En este duelo de visiones, Bergerot dejó claro que mientras una busca revivir el pasado, la otra representa un nivel de preparación que debería ser el estándar en la política moderna. Así, el encuentro que Ayuso presumió como una alianza de experiencias, terminó siendo el detonante de una ácida crítica en su propio país, donde le recordaron que el respeto a la soberanía mexicana no es negociable.
(En Blanco y Negro)

