
Martín Chaparro, el fundador que espera piso parejo
La historia política también tiene esas paradojas que incomodan. En Morena se habla mucho de principios, de democracia interna y de dar prioridad a la militancia fundadora. Pero cuando llega la hora de definir candidaturas, pareciera que pesan más otros factores que la trayectoria o la congruencia.
Martín Chaparro representa precisamente ese perfil que muchos dicen extrañar. Es un hombre de izquierda, fundador de Morena en Chihuahua, que estuvo cuando el partido apenas nacía y cuando no había cargos ni presupuestos que repartir. No es un chapulín que haya brincado de partido en partido según la conveniencia del momento. Su discurso ha sido consistente durante años y, guste o no, pocos le discuten su preparación política.
Por eso no resulta extraño que haya quienes sostengan que, si Morena fuera un partido donde realmente prevalecieran la democracia interna, la lealtad y los principios fundacionales, el candidato natural a la gubernatura tendría que ser Martín Chaparro.
Sin embargo, la política actual parece jugar con otras reglas. Hoy el posicionamiento cuesta dinero, las campañas anticipadas generan ventajas difíciles de remontar y la exposición pública termina inclinando la balanza. Chaparro respetó las reglas y ahora pide que el partido garantice condiciones de equidad para todos los aspirantes.
Quizá su mayor problema no sea la falta de experiencia, ni de capacidad, ni de identidad con la izquierda. Tal vez su mayor defecto, visto desde la lógica de la política moderna, sea no disponer de los recursos económicos y las estructuras que hoy mueven muchas precampañas.
Al final, la respuesta la tendrá Morena. Si el partido premia a quien construyó el movimiento desde sus cimientos y respetó las reglas, o si confirma que, como ocurre en muchos otros partidos, el dinero, el posicionamiento y el poder terminan pesando más que los principios que alguna vez le dieron origen.
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Los astros se alinean para Manque, ¿Y si sí?
Será que los astros se están alineando para que Manque Granados sea la candidata del PAN a la alcaldía de Chihuahua?
No porque alguien la haya destapado o la vaya a destapar, sino porque algunas piezas comienzan ya a acomodarse, su experiencia en el gobierno municipal y estatal, su paso por la Cámara de Diputados y ahora una presencia constante con los sectores productivos de la ciudad hablan de un perfil que sigue construyéndose.
Si el PAN apuesta por la continuidad del modelo de gobierno que hoy representa Marco Bonilla, necesitará un perfil que conozca la ciudad, que tenga experiencia administrativa y que inspire confianza en los distintos sectores, sobre todos en los panistas, Manque Granados cumple con esos requisitos.
Hoy, hablar de ella como candidata puede sonar prematuro. Incluso para algunos puede parecer casi imposible. Pero las candidaturas también se construyen con disciplina, perseverancia, con determinación y diciendo, “yo quiero ser” y Manque ya lo gritó fuerte y claro.
Y cuando los astros comienzan a alinearse, lo que ayer parecía imposible, de pronto deja de serlo. ¿Y si sí?
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Claudia Sheinbaum,
R E P R O B A D A
Chihuahua vuelve a confirmar que políticamente no suele caminar al ritmo del resto del país.
Mientras en entidades como Hidalgo, Durango o Coahuila la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum supera con amplitud el 70 por ciento, en Chihuahua el panorama es distinto. De acuerdo con la medición de Mitofsky, el estado ocupa el lugar 29 de 32, convirtiéndose en la cuarta entidad con menor nivel de aprobación presidencial.
Significa que la presidenta esté reprobada por la mayoría de los chihuahuenses, y aunque un 57 por ciento sigue siendo un nivel aceptable , refleja que, comparado con el resto del país, Chihuahua se encuentra entre los estados donde el respaldo a la presidenta es más bajo.
Históricamente, Chihuahua ha sido un estado que suele marcar distancia del poder central. Aquí las decisiones federales se analizan con mayor escepticismo y el electorado acostumbra enviar mensajes distintos a los que predominan a nivel nacional.
Habrá quien responda con el argumento de siempre, que nunca le preguntaron, que la encuesta no refleja la realidad o que la responsabilidad sigue siendo de gobiernos anteriores. Pero los estudios de opinión no buscan convencer a nadie; simplemente retratan un momento.
Y Como bien señala Roy Campos, el país no se mueve parejo. Y Chihuahua, una vez más, demuestra que sigue cocinándose aparte.

