
H. Cd. de Chihuahua.- Lo que debió ser un fin de semana de sol, risas y chapuzones en un balneario de Nayarit, se convirtió en una escena de pesadilla cuando el autobús en el que viajaban 10 turistas terminó convertido en un montón de chatarra retorcida.
Parece que el destino tiene un humor bastante negro, pues mientras medio México celebraba el descanso del Día del Trabajo, estas familias encontraron el final del camino en una carretera que no perdona errores ni fallas mecánicas en plena temporada vacacional.
Es la misma historia de cada puente: carreteras saturadas, unidades que quién sabe si pasaron la revisión y una cifra de muertos que nos recuerda, de la forma más brutal, que en este país salir a divertirse es jugarse un volado con la muerte en el asfalto.
(En Blanco y Negro)

