
H. CD. DE CHIHUAHUA.- En una contundente declaración política que profundiza las fricciones institucionales con el centro del país, la gobernadora María Eugenia Campos Galván acusó al Gobierno Federal de aplicar un “rasero diferente” e inequitativo al momento de evaluar y respaldar las condiciones de seguridad y gobernabilidad de Chihuahua, en abierta comparación con entidades gobernadas por el partido oficialista como Sinaloa y Michoacán. La mandataria chihuahuense lamentó el trato diferenciado que la federación otorga a los estados de oposición, castigándolos con el retiro de apoyos o el golpeteo mediático, mientras se muestra condescendiente con regiones severamente colapsadas por el crimen organizado.
Campos Galván argumentó que, a pesar de que Chihuahua sostiene un combate frontal contra los grupos delictivos mediante las Células BOI y la inversión tecnológica de la Plataforma Centinela, el centralismo se empeña en magnificar o distorsionar las problemáticas locales para desgastar a su administración. Sentenció que es inadmisible que las autoridades federales mantengan una actitud omisa e incluso de complicidad discursiva en Sinaloa o Michoacán, donde los índices delictivos son alarmantes, y en contraparte busquen asfixiar presupuestalmente al campo y la seguridad de las familias chihuahuenses, por lo que exigió una política federal pulcra, institucional y sin tintes electorales. (En Blanco y Negro)

