
Francisco Sánchez, David vs Goliat
Más allá de simpatías políticas, hay algo que se le tiene que reconocer a Francisco Sánchez, su capacidad para insistir sin rendirse.
En plenas campañas electorales, donde muchos políticos cambian de bandera según la encuesta del día o abandonan una causa cuando deja de generar titulares, Sánchez decidió mantenerse firme en una misma batalla. Durante meses ha repetido el mismo mensaje, ha promovido amparos, ha buscado espacios para difundirlos y ha insistido una y otra vez en lo que considera una defensa de las libertades de los ciudadanos.
Muchos lo criticaron. Otros pensaron que era una lucha perdida. Sin embargo, él siguió adelante. Sin reflectores nacionales, sin una estructura gigantesca detrás y enfrentando a todo el aparato federal, mantuvo viva una causa que para muchos parecía imposible de frenar.
La persistencia es una virtud cada vez más escasa en la política. La capacidad de sostener una convicción, de no abandonar una batalla a la mitad del camino y de seguir tocando puertas cuando la mayoría ya se dio por vencida, es algo que merece reconocimiento.
Hoy, cuando miles de ciudadanos han recurrido al amparo para oponerse al registro de líneas celulares y la recopilación de datos biométricos, resulta evidente que detrás de ese movimiento hubo alguien que nunca dejó de insistir. No bajó los brazos, no cambió de tema y no aceptó que la batalla estuviera perdida antes de darla.
Quizá el registro termine cayendo o quizá no. Eso lo determinarán los tribunales, pero independientemente del resultado final, hay algo que ya quedó demostrado, Francisco Sánchez se mantuvo firme cuando era más fácil rendirse.
México es un país donde abundan los políticos que aparecen para la foto y desaparecen para la lucha, esa perseverancia merece ser reconocida y, por qué no decirlo, también aplaudida.
La victoria no siempre es para el más fuerte ni para el más popular. Muchas veces es para el que simplemente se niega a dejar de intentarlo.
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Mayra Chávez ya levantó la mano para Ciudad Juárez.
Después de que el proyecto impulsado por Ariadna Montiel para competir por la gubernatura de Chihuahua no logró tomar fuerza dentro de Morena, las miradas comienzan a dirigirse hacia la alcaldía de la frontera. Y es ahí donde aparece Mayra Chávez como una de las figuras con mayores posibilidades de representar a la llamada Cuarta Transformación.
No es una candidatura improvisada. Desde la Delegación de Bienestar ha recorrido colonias, mantiene contacto permanente con miles de beneficiarios de programas sociales y cuenta con una estructura territorial que pocos perfiles pueden presumir.
Ya declaró a los 4 vientos que le gustaría participar y le llenaría de orgullo representar a Ciudad Juárez. También puso sobre la mesa un tema que cada vez cobra más relevancia, la posibilidad de que por primera vez una mujer gobierne el municipio más importante del estado.
Juárez ha sido históricamente una ciudad de grandes cambios y grandes liderazgos. Por eso no resulta extraño que Morena comience a perfilar mujeres para encabezar sus proyectos políticos más importantes.
Faltan definiciones y faltan tiempos partidistas, pero una señal ya quedó clara, si la ruta hacia la gubernatura se complicó para el grupo político de Ariadna Montiel, la apuesta ahora parece concentrarse en Ciudad Juárez. Y en esa estrategia, Mayra Chávez se coloca desde hoy como una de las cartas más visibles de Morena para la frontera.
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Quien tolera menos a Andrea, la presidenta o la gobernadora?
Hasta hace apenas unos meses dentro de Morena podían identificarse con claridad tres grandes proyectos rumbo a la gubernatura, el de Andrea Chávez, el de Cruz Pérez Cuéllar y el grupo político encabezado por Ariadna Montiel. Sin embargo, conforme avanzaron los meses, las encuestas y la realidad política comenzaron a acomodar las piezas.
Hoy parece evidente que el proyecto de Ariadna Montiel ya no está enfocado en la gubernatura. La falta de posicionamiento suficiente para competir en igualdad de condiciones obligó a replantear la estrategia. Por eso no resulta casual que ahora surja la posibilidad de impulsar a Mayra Chávez en Ciudad Juárez, mientras la fuerza política de ese grupo encuentra puntos de coincidencia con el proyecto de Cruz Pérez Cuéllar.
La suma es importante. Porque si al capital político y territorial de Cruz se agrega la estructura que durante años ha construido Ariadna Montiel a través de los programas sociales, el panorama interno de Morena comienza a inclinarse cada vez más hacia un solo lado.
Por eso, para muchos observadores, la candidatura de Cruz Pérez Cuéllar empieza a parecer más una cuestión de tiempo que una competencia abierta. No porque la decisión esté tomada, sino porque las piezas más importantes del tablero comienzan a colocarse en la misma dirección.
A ello se suma otro factor que pocos ignoran dentro de Morena, el escenario de Andrea Chávez, más allá de los enfrentamientos políticos con la gobernadora Maru Campos, la verdadera interrogante siempre ha estado en la relación y la confianza que genera dentro del círculo más cercano de la presidenta Claudia Sheinbaum.

