
H. Cd. de Chihuahua.- Lo que en Gran Morelos parecía una noche de descanso terminó convertida en una práctica de tiro al blanco, donde un comando armado descargó nada menos que 78 disparos contra fachadas que hoy lucen como verdaderas coladeras de cemento.
La Fiscalía General del Estado ha tenido que sacar las calculadoras para contar los casquillos percutidos de diversos calibres que quedaron regados en la escena, confirmando que la saña de los delincuentes no escatimó en parque al momento de enviar su sangriento mensaje a los habitantes de la zona.
Es aterrador pensar que mientras la gente dormía, el estruendo de casi ochenta detonaciones desgarraba la tranquilidad de un municipio que parece estar en el mapa de tiro de los grupos criminales, quienes se pasean con la confianza de quien sabe que la autoridad llegará solo para levantar la basura de metal.
Los peritos siguen rastreando las paredes marcadas por el plomo, tratando de encontrar un sentido a esta orgía de pólvora que, por milagro, no terminó en funeral, pero que deja a Gran Morelos sumido en un miedo que no se quita ni tapando los hoyos con mezcla fresca.
(En Blanco y Negro)

