
H. Cd. de Chihuahua.- En un lugar que se supone debía ser un refugio de paz y protección, la maldad decidió instalarse cómodamente para destruir la vida de una adolescente.
Un sujeto, que ahora debe rendir cuentas ante un juez de control, fue presentado tras ser acusado de abusar de una menor en un albergue ubicado al norte de la capital, demostrando que a veces los peores depredadores se esconden en las instituciones que presumen de caridad.
La Fiscalía presentó las pruebas que pintan un panorama desolador sobre la vulnerabilidad en estos centros, donde la falta de vigilancia real permitió que el señalado aprovechara la situación para cometer un acto que hoy lo tiene a un paso de una condena que difícilmente le devolverá la tranquilidad a la víctima.
Parece que el sistema de cuidados en Chihuahua tiene grietas tan profundas que cualquier “lobo” puede colarse para atacar a los más desprotegidos, dejando en manos de la justicia la tarea de poner un castigo ejemplar que sirva de advertencia para quienes creen que la inocencia no tiene quien la defienda.
(En Blanco y Negro)

