
H. Cd. de Chihuahua.- En un estado donde ya tenemos suficiente con cuidarnos de la delincuencia, ahora resulta que el enemigo más peligroso mide apenas unos milímetros y se esconde en el pelaje de las mascotas.
La alerta sanitaria por rickettsiosis se ha encendido en Ciudad Juárez, recordándonos que una simple garrapata puede ser más letal que cualquier discurso político si no se toman las medidas de higiene que la Secretaría de Salud implora cada temporada.
Es casi una ironía que, en plena era tecnológica, una bacteria transmitida por parásitos ponga a temblar a todo un sistema hospitalario, demostrando que la falta de pavimentación, el descuido de lotes baldíos y la indiferencia ciudadana son el caldo de cultivo perfecto para que la muerte llegue saltando de perro en perro.
Las autoridades ya andan recorriendo las colonias con sus brigadas de fumigación, mientras la población se rasca la cabeza —y lo demás— esperando que esta vez la prevención no llegue demasiado tarde para quienes ya presentan los síntomas de esta enfermedad que no sabe de fronteras ni de clases sociales.
(En Blanco y Negro)

