
H. Cd. de Chihuahua.- En un rincón de la capital donde el silencio suele ser cómplice, la muerte decidió estacionarse en forma de un vehículo abandonado que escondía una tragedia por partida doble.
Al interior del automotor, las autoridades localizaron los cuerpos de un hombre y una mujer, quienes fueron silenciados para siempre por proyectiles de arma de fuego.
Es esa postal de horror que se ha vuelto el pan de cada día: un carro que nadie reconoce, una calle solitaria y dos vidas truncadas que ahora son solo un número más en la estadística criminal del estado.
Mientras los peritos recolectaban evidencias bajo la luz de las torretas, quedaba en el aire esa sensación de inseguridad que ni los discursos oficiales logran borrar, confirmando que en Chihuahua, los ajustes de cuentas no respetan género ni lugar.
(En Blanco y Negro)

