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H. Cd. de Chihuahua.- Parral no fue tan “bello” para un hombre que fue interceptado por el plomo en un ataque directo que le quitó hasta el aliento.
Los sicarios, con la precisión que da la impunidad, descargaron sus armas contra la víctima, dejándola sin vida en plena vía pública antes de que los vecinos pudieran siquiera asimilar el estruendo de los disparos.
En la “Capital del Mundo”, las balas parecen haber sustituido a las palabras, dejando claro que el territorio sigue en disputa y que la ley de la pólvora es la única que se respeta a cabalidad.
(En Blanco y Negro)

