
H. Cd. de Chihuahua.- El Servicio Secreto de los Estados Unidos tuvo que dejar el café y sacar las armas este lunes, luego de que un sujeto decidiera que el Monumento a Washington era el lugar ideal para ponerse a practicar puntería. El estruendo de las balas rompió la calma de los turistas que solo querían la foto del recuerdo en el icónico obelisco, dejando como saldo a una persona herida y a todo el sistema de seguridad gringo con los nervios de punta.
Es fascinante observar cómo, en la capital del “país más seguro del mundo”, un solo individuo con un arma puede poner a correr a los agentes de negro y convertir un paseo dominical en una escena de película de acción de bajo presupuesto. Mientras el herido era trasladado de emergencia y el sospechoso puesto a buen recaudo, las autoridades se apresuraron a decir que “no hay amenaza continua”, aunque el susto de ver el plomo volar tan cerca del poder central no se lo quita nadie a los presentes. Al final, parece que ni los monumentos históricos se salvan de la locura armada que parece ser el deporte nacional del otro lado del río Bravo.
(En Blanco y Negro)

